Categoría: “Sonrisa navideña”

“Sonrisa navideña”

Sonrisa navideña

(Relato ganador del concurso de Navidad en el Taller de Escritoras, 2º puesto)

 

En el ambiente todo nos recuerda a la Navidad: las calles del centro iluminadas, el mercado navideño, anuncios de juguetes desde principios de octubre, turrones y polvorones que se venden en los supermercados desde hace más de un mes que posiblemente hayan caducado -y algún indecente se los coma y tenga que acudir al médico- son cosillas que realmente Castiel odiaba. ¿Por qué? El mero hecho de que la Navidad le recordase que era una festividad familiar en la que él no podía participar, ya que sus padres estaban trabajando.

Suspiró y siguió punteando en su guitarra Fender acústica de color rojo que tanto quería. Las notas inundaban sus sonidos hasta convertirse en un alegre villancico. Soltó el instrumento y se arrancó algunos pelos de la rabia, estaba realmente frustrado. Su cabello flotó en el aire con un vaivén hipnotizante hasta el suelo, aunque, más bien, en la nariz de su perro, que descansaba apaciblemente bajo el árbol.

Él se tiró sobre el sofá, apartando la guitarra hacia un lado y cogiendo el mando de la televisión; dibujos animados, culebrones de abuelas, las noticias, la teletienda…Sus ojos se cerraron sistemáticamente hasta que un timbrazo a su puerta le hizo maldecir a todo el que le osase despertar.

Con paso cansado caminó hacia la entrada, pronunciando un qué quieres mientras Rosalya y Saray lo empujaban hacia dentro, vendándole los ojos con un trapito rojo. El teñido empezó a pegar patadas, totalmente aturdido por la situación que en ese instante le rodeaba.

 

Se despertó con los ojos todavía vendados. Estaba sentado sobre un sofá o algo mullido, según pudo reconocer. Se quitó el vendaje y se encontró cara a cara con Lysandro, Saray, Rosa y Líam. Estaban con atuendos navideños, entregándose cada uno un regalo. Se volvieron hacia él y le explicaron que no quería que estuviese sólo en un día tan especial. Líam le entregó el Guitar Hero -ya que no sabía que regalarle-, Saray se insinuó dándole un libro de ejercicios de matemáticas, a lo que él respondió con un gruñido, Rosa una camiseta de Winged Skull y Lysandro un sobrecito con cuerdas para la guitarra.

 

– ¿Qué tal, pringaos? – dijo borde, pero lo dijo con una gran sonrisa.

También publicada en "Sonrisa navideña", Jóvenes escritores, Obras de Tatiana Sol Fernández Eidler 1º ESO Comentarios cerrados