Categoría: “The daugther of Satan”

“The daugther of Satan”

The daughter of Satan

(Relato, próximamente una novela)

 

La agradable melodía del violín se expandía por toda la habitación. El cuarto en el que yo aguardaba a mi padre era totalmente blanco a excepción del sofá de seda india roja en el que me sentaba. Tenía puesto un bonito vestido de lino blanco hasta los tobillos, con unas botas hasta la rodilla marrones. En mi cuello colgaba el collar que había heredado de mi difunta madre, en el que se habían enredado unos mechones azabache de mi pelo. Estaba nerviosa.

Mi progenitor, Earl Heidern, era un hombre alto y que daba escalofríos. Castaño y de unos ojos de color azul fuerte, como yo. Aunque los míos eran más violáceos.

Estábamos allí para que me integrase por primera vez en la educación pública, ya que siempre me había criado en casa con profesores particulares. Contaba con coeficiente intelectual de ciento cuarenta, algo muy raro en jóvenes como yo, a pesar de que sólo tenía seis años. Sabía hablar noruego, español, inglés, alemán y latín, a pesar de que es una lengua muerta. El latín es mi favorito.

 

Me acomodé en cuanto de una puerta apareció padre. Su pelo castaño estaba despeinado, como si hubiese estado en una pelea, y sus ojos azules eran fríos.

 

— Hela, esta institución no merece nuestra presencia — cogió aire, mientras me tomaba de la mano y me arrastraba hacia la salida — Son unos malhechores.

 

Me metí en el coche, en el asiento trasero detrás de él, mientras me ponía el cinturón y veía alejarse -aunque éramos nosotros los que nos alejábamos- el gran edificio refinado de la Hawthrone School. Saludé levemente con la mano y mientras esbocé una sonrisa. Padre me dirigió una mirada por el retrovisor diciéndome que no me moviese de ahí mientras compraba unas cosas en el mercado. Abrió la puerta y salió, echando humo y dirigiéndose a la puertita con una cesta.

 

—    Esta vez no necesito una línea perfecta, así que voy a revelar todos mi secretos… — canté dulcemente mi canción favorita mientras abría la puerta, ajena a lo que el destino tenía preparado — Ohhh…no tengo motivo ni vergüenza…

 

Paré en seco al ver un niño de pelo blanco y ojos verde y amarillo parado en una esquina. Debía tener la misma edad que yo. Estaba vendando a un pajarito. Me acerqué chasqueando mis tobillos con una gran sonrisa en el rostro.

 

— ¿ Qué haces? — dije, inocentemente.

 

— Estoy vendando a Ajo — me miró triste — Madre lo echó de casa con una patada.

 

Me senté junto a él sin importar manchar mi ropa. Le cogí de la mano y puse la otra encima del ave, que gesticulaba nerviosa por el dolor.

Vi al niño jugando con el ave en un campo abierto. El ave estaba curada, pero aún con la venda. Se veía feliz.

 

Solté la mano de él y quité la mía sobre el pájaro.

 

— ¿Cómo te llamas? — le sonreí.

 

—Thobias Ainsworth — dijo confuso.

 

— Yo soy Hela Heidern, un gusto. Padre está dentro del mercado — expliqué — Ajo va a sobrevivir, lo he visto en mi cabeza.

 

— ¿En tu cabeza?

 

— Sí, cuando toco un animal o persona puedo ver en mi cabeza su futuro y saber si se irá al cielo como Madre o se quedará con nosotros.

 

La puerta se abrió y corrí a toda velocidad al coche, mientras me despedía con la mano de Thobias, que me sonreía. Me puse el cinturón y Padre encendió el coche y nos marchamos.

Después de un tiempo tuve una amiga, a la que desvelé mi secreto. Gran error. Me tomó por loca a pesar de que yo le dije su futuro. Me encerré en mí misma y Padre me empezó a dejar sola e ignorarme. Al final entré en una escuela pública a la edad de catorce años. Nunca más volví a ver a Ajo ni a Thobias

Gracias a los cotilleos y habladurías del pueblo creyente en el que habitaba se empezó a hablar de mi “superpoder” para predecir muertes.

Se puede decir que me llaman La Hija de Satán.

También publicada en "The daugther of Satan" Comentarios cerrados